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Los relojes inteligentes y smartwatch nos ayudarán en nuestra salud

Es indudable que la información recogida por los sensores de los dispositivos wearable como pulseras de actividad, smartwatches o pulsómetros deportivos entre otros y de aplicaciones como HealthKit podría ser muy útil para los profesionales sanitarios a la hora de diagnosticar y hacer el seguimiento de determinados pacientes.

Los smartwatch y wearables para mejorar tu salud

La proliferación de dispositivos wearable con sensores que recogen información que va desde el ritmo cardíaco al número de pasos andados, escalones subidos o temperatura corporal entre otros está haciendo también que crezca el número de aplicaciones donde poder volcar esta información, de uno o varios dispositivos, para su posterior análisis.

Esta información en un principio está pensada para ser analizada por parte del usuario pero parece lógico pensar que hay situaciones donde podría ser interesante compartirla con quien el usuario decida.

Si la familia, amigos, un entrenador personal, un coach o dietista pudieran ser opciones factibles para recibir esta información compartida por el usuario, son los profesionales sanitarios quienes seguramente en un futuro harán un uso más importante de esta información. Para que esto llegue a suceder primero hay que salvar varios escollos y el primero es que los pacientes vean útil el hecho de dar acceso a su información a un tercero. Y es que todo este proceso no puede empezar de otra manera, si la decisión no sale del paciente podríamos estar ante un grave problema de privacidad, seguridad, etc.

Para valorar en qué punto están los pacientes la revista Forbes publicó ayer una encuesta realizada por la empresa Practice Fusion, la mayor empresa de Estados Unidos en registros electrónicos de salud con más de 100.000 médicos como usuarios, en la que se preguntaba a los médicos si sus pacientes les habían propuesto incorporar a sus historiales la información recogida por dispositivos wearable o aplicaciones como HealthKit.

Si bien la respuesta fue escasa, los datos que refleja es que los pacientes están aún lejos de interiorizar las bondades de una posible incorporación de toda esta información a sus historiales médicos para ser usados por los profesionales sanitarios de su confianza.

En un 85% los pacientes no habían propuesto nada por el estilo dejando en un 15% aquellos que sí habían mencionado en alguna ocasión esta posibilidad. Si tenemos en cuenta que los dispositivos wearable o smartwatch son aún usados por una minoría, aunque su uso en Estado Unidos es bastante más común que en Europa, puede que pudiéramos sacar alguna conclusión diferente de este estudio.

En cualquier caso, que los usuarios entiendan que pueden beneficiarse de compartir esta información para obtener una mejor asistencia es, como decíamos, sólo el primer escollo a superar. Poder archivar, procesar y analizar esta información es en parte el gran problema debido a diversos factores.

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La importancia de un reloj inteligente para tu salud

Por una parte esta información, si es continuada en el tiempo y completa en cuanto al número de variables registradas, resulta grande en tamaño. Si se generaliza y el número de usuarios es grande la información se convierte en masiva, enorme en dimensiones y entraría a formar del denominado Big Data. Las soluciones que nos brinda la nube o servicios remotos de almacenamiento serán clave en esta labor y ya hay empresas trabajando en esta dirección.

Otro factor muy importante es que los profesionales sanitarios son por lo general personas ocupadas, con un tiempo por paciente reducido y que necesitan que esa información masiva o Big Data les sea presentado de forma reducida y útil.

Tener acceso a toda la información sin que haya una labor previa de procesamiento, filtrado y pre análisis se antoja casi inútil ya que hacer esa labor sin estar preparado y sin saber dónde buscar entre un mar de datos sería muy laborioso y poco eficiente. Es por ello que deben crearse unos estándares para que todos eso datos sean resumidos en informes fácilmente entendibles y útiles.

Para esta labor habrá una carrera entre empresas privadas en los próximos años para dar soluciones de gestión de la información tanto a otras empresas del sector sanitario como a Agencias Estatales de Salud, Gobiernos, etc. Y si hoy son unos pacientes con unos pocos dispositivos, con unos pocos sensores que miden unas pocas variables y ya son necesarios estos intermediarios entre paciente y médico; imaginemos lo indispensables que serán en un futuro cuando crezca el número de pacientes, de dispositivos, de sensores y de variables.

No olvidemos que los próximos wearable para la salud (que tardarán en llegar al mercado unos poco meses o unos pocos años) incorporarán, entre otros, sensores para medir la sudoración, el nivel de azúcar en sangre, la temperatura corporal, el oxígeno en sangre, el nivel de electrolitos y un largo etcétera.

 

Así que parece claro que en el futuro nuestro médico tendrá acceso a los datos que accedamos a compartir con él pero para ello hay un largo camino aún por recorrer.

¿Acabará nuestro Fitbit por equilibrar la célebre frase del Dr. House de “el paciente siempre miente”?

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